09 julio, 2011

DOMINGO XV del TIEMPO ORDINARIO. Romanos 8, 18-23 ; Mateo 13, 1-23

COSECHA Y GEMIDO

Desde la más alta ventana estuve contemplando a solas la llanura de la vega, el asomo de los frutos a la tarde, cómo las espigas saludaban a la caricia del viento. Un poco más allá de la mirada inmediata, los olivos constantes añadían su verde seriedad al inicio de la primavera... Los campos de Andalucía tienen alma y corazón y coraje. Nuestros campos son geografía y pizarra desde donde más claramente puede explicarse la parábola del sembrador, que una vez más Jesús, el Señor, nos refiere hoy como una gran esperanza.

Sólo desde el gemido silencioso de los campos se puede extraer esa enseñanza, porque es en el silencio donde el misterio se presenta sin posibilidad de manipulación, escribe Abdelmumin Aya. En la tierra de los campos se derrama fatigosamente la semilla y allí queda quieta, expectante, como una novia aguardando su ramo.

A mi parecer, no necesariamente hay seres humanos distintos con tierras diferentes. La variedad del aprovechamiento puede darse con frecuencia en una sola persona, según estadios o situaciones de su vida, dependiendo de la luz o de lluvia, de sequías o desbordes.

El grano sembrado al borde del camino puede relacionarse con la etapa más indefensa de nuestra vida: somos entonces pequeños para entender, desasistidos para la fidelidad: se precisa la constancia de la familia argumentando la validez de la Palabra, la vigilancia y la conservación de lo sembrado. El terreno pedregoso se convalida con los años en que las influencias de los amigos, el colorido de las circunstancias y el natural propenso al poco esfuerzo (las zarzas), dificultan el crecimiento del grano interior, dispuesto siempre a reventar en luz. De mayores, los afanes y ambiciones, la fosforescencia de los horizontes, son también zarzas crecidas que impiden el sereno gozar de Dios, la mansedumbre de su abrazo... Hasta que poco a poco las decepciones sirven de arado para mover la propia tierra y disponerla a la aventura de lo verdadero, a la paz que reclama aquel primer grano de cuando niños. Al fin, con la ayuda de Dios, todo será en nosotros una inocencia que se va cumpliendo, una mano que descubre el asombro tras el velo.

02 julio, 2011

DOMINGO XIV del TIEMPO ORDINARIO. Romanos 8, 9ss. Mateo 11, 25-30

El santo cura de Ars

LOS SABIOS

Según las palabras de Jesús en el evangelio de San Mateo, los sabios de este mundo tienen demasiadas ocupaciones intelectuales como para entender lo sublime de la Revelación. O acaso lo dijera con ironía entendiendo que, entonces como ahora, se les llama únicamente sabios a los que saben darle nombre a las estrellas pero desconocen el por qué del instante preciso en que la luz las baña. Sabios que no están dispuestos a asumir, como Santa Teresa, que todo nos viene de Su mano.

Para el gobierno de las sociedades y para el gobierno de sí mismo, Aristóteles reclamaba la sabiduría de la virtud, que acerca todo pensamiento al bien común desde la encendida constancia de la fe, que equilibra la voluntad y sabe descubrir la mirada de Dios en cada cosa.

Suele decirse que el ser humano ostenta doble o múltiple personalidad. Que unas veces se le llenan los ojos de tierra y otros de espuma. Pocas se afirma, con San Pablo, que en la estrechura del ser cohabita el alma, sin parpadear en su destino de cielo; y el cuerpo, sujeto a los sabores inmediatos, encadenado al perfume de la rosa. La feliz convivencia sólo es posible con la virtudes que propone Aristóteles para el buen gobierno, entre las que debe destacar la obediencia al seguimiento de Cristo como garantía de lucha y de conquista. Virtud también de aunar lo más posible los resplandores partidos, de una y de otro, agradeciendo que todo venga de Dios, que todo nos llegue de su mano.

26 junio, 2011

DOMINGO del CORPUS. Dt. 8,2ss ; Juan 6,51-58

Iglesia del Stmo. Redentor. Buenos Aires

EL PAN Y LA PALABRA

Ni el Pan solo ni sola la Palabra. La vida del cristiano debe ser la consecuencia de lo comido y lo escuchado desde Jesucristo.

San Juan de la Cruz luce en su poema de la Fuente el contenido misterioso que el Señor quiso dejarnos en su Última Cena. De la Fuente de Dios beben los cielos y la tierra y que de ella viene toda la luz, por más que sea de noche, escribe el santo. Y esta Fuente inagotable está escondida en el Pan de la Eucaristía, por darnos vida. Y todas las aguas que se desean para alivio y purificación, fray Juan las ve en este Pan de Vida que permanece en soledad y acompañado en el Sagrario, por más que las circunstancias se empeñen en que sea todavía más noche.

Sin este Pan, y la Palabra de Dios que lo sustenta, moriríamos sin sentido y desolados en las muchas complejidades de nuestra propia historia que nos marca hoy el libro del Deuteronomio. ¿Qué sería de los padres que pierden un hijo, sin Dios? ¿Qué sería, sin la fe en Jesucristo, de los otros muchos indignados por apremios que pueden haberlos llevado a quedarse sin casa, sin dinero, sin esperanzas?... Puede que su Pan y su Palabra no lo remedien, pero con cuánta fidelidad nos acompañan.


11 junio, 2011

DOMINGO DE PENTECOSTÉS. Hechos 2,1-11 ; Juan 20, 19-23

ENTRE EL MIEDO Y LA ALEGRÍA

Un verso extraordinario de Octavio Paz podría acercarse al reflejo que hoy deja en la Iglesia la Fiesta de Pentecostés: LUZ QUE ACABA EN SABOR, LUZ QUE SE TOCA... Porque verdaderamente las lenguas en fuego del Espíritu dejan en lo más profundo un sabor añadido, una quemadura suave que purifica el daño de los continuos pecados y edifica otra vez el horizonte deseado. Además, puede tocarse porque también es fruto que llevamos a la vida, almendra abierta.

Pero es inevitable que me dé miedo el miedo de los apóstoles pensando en nuestras cobardías. Tras la llave echada en la cerradura de las puertas trataban ellos de salvaguardar el infinito relámpago de la Palabra que el Maestro les legó como un tesoro, el Astro de su figura aparecida cuando cerraban los ojos y la sortija de una Alianza que no podía permanecer en la Iglesia sino a fuego de fragua. Así no podían seguir mucho tiempo. Por eso el Viento les llega y les empuja, les remueve la fatiga de la sangre y les envía a la intemperie de su Luz para que el mundo la saboree, para que el mundo pueda tocarla. Todo ese sinvivir de pronto, estrangula el miedo y salen a la calle con una alegría que ya nadie jamás podrá quitarles.

...Echamos hoy de menos esa alegría apasionada que surge de corazones convencidos y enamorados. Demasiada pesadumbre y lágrimas rodean a nuestro tiempo donde la risa era la niña de la casa que iba con la familia a todas partes. Risa venida del manantial de la fe, de unos dones interiores que equilibraban la balanza de pagos de nuestras finanzas espirituales. Risa de lo bien hecho y del amor compartido... Ahora se resisten los junios a dorar las espigas. Muchas puertas se han cerrado al Cristo que fue paz y faro de aquellas juventudes. Diera la impresión, también entre nosotros, que la risa es comprada... Sin embargo, no tengamos miedo: el Espíritu del Señor hará hoy que su Viento se lleve los despojos y el fuego nos permita nuevamente hablar en el lenguaje de la esperanza.


04 junio, 2011

DOMINGO de la ASCENSIÓN DEL SEÑOR. Hechos 1, 1-11 ; Mateo 28, 16-20

SUBIR, DE VEZ EN CUANDO

En su dolor, la soledad no conoce su destino. Por más que el Maestro les haya advertido, sostenido y dejados a la luz abiertos, los apóstoles no quieren quedarse sin el Árbol que tanta sombra y frutos les ha dado. Terrible es para el corazón la ausencia de lo indispensable. Y Jesucristo, el Señor, ya nunca más va a ser visto con estos ojos de entender las cosas, con estos ojos que no necesitan perforar el misterio.


Ha llegado la hora y es irremediable que su Señor regrese a la pura divinidad. Se adentra en el algodón de las nubes y, hasta que vuelva, Jesús es una ausencia para los incrédulos y una presencia para los creyentes. Se ha dividido para siempre la humanidad entre los que no están dispuestos a aceptar aquello que no pueda ser demostrado y los que preferimos balancearnos en la fidelidad de una Palabra donde siempre se oyen los silencios del mar o las carcajadas del agua. Ah, qué locura dichosa entender que del Sol cuelgan las lámparas que cada día precisa para su cumplimiento, contrariamente a la perplejidad de los que sólo cuentan con un metro de medir lo visible.

...Yo estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos. Y está en el alfiler de la cinta que sujeta la noche, en el joven que se asoma a la luz y se deslumbra, en el paralítico que gira y gira la esperanza en su silla de ruedas. Vive en las familias desnudas de criterios o de recursos que desean asentar el amor en sus hijos. En los ojos de los ciegos vive y en el fuego y en la inexplicable piedrecilla del camino. Vive dentro. Por eso, tienen su razón los ángeles cuando nos corrigen: ¿Qué hacéis ahí, pasmados, mirando al cielo?

28 mayo, 2011

DOMINGO VI de PASCUA . San Pedro 3, 15-18 ; Juan 14, 15-21

EL DEFENSOR

Como no siempre apunto lo que me estremece, ahora mismo no recuerdo quién es el autor de esta frase que tan bien nos enmarca en la liturgia de este domingo: Lo que más ofende es la lejanía de las personas a las que amamos y lo que de verdad nos defiende es la presencia de aquellos que nos aman.


Nadie nos ama más que Cristo. Nada como la luz de la fe para sentirnos seguros en medio de las muchas nieblas y tinieblas de cada día. Pero es indispensable una condición para sentir esa presencia: llegar a lo profundo de nosotros mismos, al agua de la mayor hondura. Es necesario interiorizar la Palabra y convertirla en vida y sacramento. Es preciso escribir poco a poco la novela del alma.


Sólo con la Palabra hecha carne sobre la carne propia seremos un Destino, para nosotros mismos y para los demás. Esa fue exactamente la promesa de Dios a Abraham: Serás Bendición y Destino. Bendición por haber hurgado en su intimidad reclamando una respuesta a los hervores del pecho, a la multitud de los caminos: ansias que Dios oyó ungiéndolas con el aceite de su boca. Y Destino, porque los hombres y los pájaros de los siglos sucesivos han bebido en la fidelidad de esa promesa cumplida en el amor de Dios.


Os amo. No os dejaré huérfanos. Permanecerá con vosotros el Defensor... Y una noria de sangre en el tiempo sigue repartiendo la Vida en la esperanza de la Iglesia.

21 mayo, 2011

DOMINGO V de PASCUA. Hechos 6, 1-7 ; Juan 14, 1-12

S. Felipe, diácono

TEMBLORES

La presencia de Jesús alejando los temblores de nuestro corazón debiera ser suficiente para que desaparecieran de nuestra vida las dudas y los miedos. Porque Él camina cada día a nuestro lado, incluso, como escribe san Juan de la Cruz en su Cántico, sabiendo que Dios nunca se ausenta del alma, aunque esté en pecado mortal.


Sin embargo, temblamos al ver un porvenir incierto en la creciente desertización de los campos y de muchas parcelas de juventud. Temblamos al aguardar el diagnóstico de una biopsia que, con incertidumbres en el gesto, nos mandó realizar el médico de cabecera. Temblamos al comprobar que, después de cotizar tantos años, apenas si la jubilación nos alcanza para pagar la multitud de impuestos que circulan los finales de mes por la autopista de los bancos a más de ciento diez kilómetros por hora. Y cuando descubrimos algún perfil oscuro sobre el horizonte, sentimos el temblor de la muerte como la más inquietante de las caricias. También, cuando comprobamos la escasez de vocaciones sacerdotales y algunas voces reclaman la ordenación de diáconos en nuestras parroquias, tiemblan de inseguridad muchos corazones que definen en la Iglesia.


...Que no tiemble vuestro corazón.


Necesitamos aferrarnos a esa piedra de la palabra divina porque estamos edificando hoy la ciudad de nuestros sueños con barajas de naipe. Todo creemos saberlo. El hombre se sabe dueño de la creación sólo porque puede edificar rascacielos sin haber aprendido aún a elevar a ese cielo las razones del alma... En estos días, en los que jóvenes y no tan jóvenes se concentran para pedir algunas legitimidades, se hacen espaldas unos a otros, son entrevistados para que expresen sus desencantos... ninguno de ellos ha preguntado por Dios, nadie solicita edificar la casa de su vida desde el evangelio de Jesucristo... Se les caerá la casa o se les quedará pequeña o agrietada a los pocos años. Nadie en las plazas pregunta por Dios, pero Dios todos los días pregunta por ellos.



07 mayo, 2011

DOMINGO III de PASCUA Lucas 24, 13-35

PRIMERAS COMUNIONES

Casi siempre los saltos de la memoria suelen conducir a los saltos de la infancia, cuando jugar era indispensable para ir conociendo con los amigos el pequeño magisterio de la vida. Recuerdo que las fiestas más gozadas coincidían con la salida del colegio o cuando alguno de los hermanos se adelantaba a comunicarnos que había venido la abuela con la seguridad de un regalillo capaz de dejarnos sin respiración unos minutos.


El 19 de marzo de mis nueve años recibí la Primera Comunión- El ayuno de 24 horas que entonces se hacía, hasta de agua, mantuvo a mi madre en vilo toda la noche por si se me ocurría levantarme a beber y estropear así, irremediablemente, el gran suceso que había convocado a la familia.


Ni agua, ni un sorbo de leche, en ayunas también de conocimientos, de oraciones y de lo que Aquello suponía, fui al altar de marino, sin que en ningún rincón del altar el barco apareciera. El sacerdote --creo que don Manuel se llamaba-- puso en nuestras bocas el panderito de harina, que escribiera Lorca, tras juntar las manos y cerrar los ojos (nunca supe de qué tenía que recogerme en ese recogimiento), nos dieron en casa un chocolate con bizcochos y, como si se tratara de ocasión que pintan calva, rápidamente a pedir a las vecinas y parientes y demás visitas programadas, con el pretexto de las estampitas y de que nos vieran, esos cinco duros que caían en la descarada limosnera y que contribuían a pagar el misalito de nácar o el fleco de las hombreras. Eso era todo. Y era mucho.


Los niños de hoy --como los de antes-- no tienen apenas sentido de lo que significa Cristo en sus vidas... aunque eso sería, por ahora, lo de menos. Lo demás es que a nuestros niños se les tapa esa ignorancia con codicia, y muchos esperan el día de su Primera Comunión con la rabieta del que se siente con derecho a un protagonismo desmedido.


A todos los primeros comulgantes de esta primavera, quiero regalarles el recuerdo de un cuento de Herman Hesse, que no se puede conseguir sino en el almacén de los libros:


Augusto había recibido en su bautismo el regalo de un padrino misterioso que consiguió al niño lo que la señora Elisabeth había pedido para él: Que fuese amado por todos.


Así creció el hijo, rodeado de mimos, entre alabanzas por méritos de los que Augusto no era responsable, pues todo era un don. Los halagos hicieron de Augusto un adolescente caprichoso y más tarde un joven despreciativo. Pero en medio de los agasajos que le trajo la fortuna, Augusto no era feliz... y decidió buscar el modo de quitarse la vida.


Con el veneno ya en sus manos para morir, aquel padrino del mejor regalo sorprende al suicida haciéndose responsable de sus desdichas:


-Estás a tiempo, Augusto, puedes cambiar el don que te ofrecí aquel día obedeciendo el ruego de tu madre.


Y el que era amado por todos descubrió por primera vez la raya de la esperanza:


-Te agradezco, bueno y poderoso padrino, esta oportunidad que vuelves a regalarme. Concédeme que sea yo ahora el que comience a amar.


Y Augusto se olvidó de la muerte porque ya era feliz.

21 abril, 2011

JUEVES SANTO . Juan 13,5

Olivo del Huerto de los Olivos

EL AMOR, LA TOALLA Y EL BESO


Era normal, también entonces, que alguien a punto de salir para un largo viaje, reuniese a sus amigos en una cena para dejarles dicho con más exactitud adonde iba, qué encargo les dejaba y qué criterio se había formado de las cosas. Nada extraño era que Jesús preparase su Cena con esmero, porque en ella habría de resumir sus enseñanzas antes de que el postre y la traición llegaran.


Contrariamente al secretismo que mantienen hoy los importantes cuando cenan, los evangelistas, especialmente San Juan, nos han dejado tres puntos en cuya comprensión han ocupado su tiempo los siglos: EL AMOR, LA TOALLA Y EL BESO:


El amor no es que sea una novedad inaugurada por Jesucristo. La novedad es el modo que tiene de enfrentarlo y de repartirlo. Hasta que Jesucristo llegó con su flamante locura, amar era una correspondencia entre amigos, entre gentes de la misma sangre. El Nazareno, sin embargo, propone un modo de amar envuelto en el paño de la misericordia... Pero como el amor no es una tumba solitaria, sino un aceite que unge los sitios por donde pasa, ha de mostrar la suavidad de sus señales, ha de aparecer con las mismas luces que una estrella. Por eso Jesús pide una toalla, una palangana con agua y, arremangándose la túnica, se agacha frente a cada uno de sus discípulos para lavarles los pies y, en ellos, lavar también los pasos que no se supieron dar en la dirección del amor.


El amor, por último, a veces suele llenarse de heridas con los besos: Uno de los que mojan conmigo en el plato me va a traicionar... Me quiero imaginar al traidor como ausente, abriendo y cerrando los ojos en un deseo de contar el brillo que iban a dejarle las treinta monedas después del beso.


Casi siempre, el que traiciona es a quien vemos mojar todos los días en el plato común de los afectos. Lo terrible de Judas no fue la traición en sí, sino la causa que le movió a cumplirla: la falta de capacidad para sentirse y gozarse como elegido, para agradecer las deferencias que con él había tenido el Maestro, la torpeza de no haber sabido valorar tanto amor bien gastado.


...Por un beso, yo no sé que te diera por un beso. Pues ya ves, admirado Bècquer, por un beso algunos se contentan con calderilla.


De todas maneras, jueves santo hoy, hoy día del amor fraterno, reclamo también para Judas la misericordia porque, por más traidor que haya sido, el beso que este amigo dio a Jesús, por amigo, tuvo que tener algo de beso.

16 abril, 2011

DOMINGO DE RAMOS. Mateo 26, 14ss

Beso de Judas. Scala sancta

DOMINGO DE RAMOS

Manifestaba su pesar San Agustín por haberse sentido prisionero de las cosas mortales.


Y es que la fama, los triunfos, las ramas de olivo y las alfombras a Jesús en Jerusalén sobre un pollino, no fueron más que un sarcasmo de lo que es la vida. No fueron más que una demostración de la engañosa manera de querer con que acostumbramos a relacionarnos..

¡Hosanna al Hijo de David!

¡Bendito el que llega en nombre del Señor!

Es posible que aquella multitud festejara el paso de Jesucristo desde su más honda verdad. Seguro que fueron sinceros en su gozo y en su desprendimiento, pero... “¡es tan corto el amor y es tan largo el olvido!”, que en estas palabras del poeta podríamos resumir lo ocurrido en Jerusalén la víspera de la Cruz.

La majestad no está reñida con el trono. Sobre un borriquillo, Dios bendice a una muchedumbre de desamparados, porque desamparados eran y son todos los hombres antes de haberle conocido. Desamparados, sin que el corazón tenga un destino proporcionado a sus ansias, son todos los hombres que aún no han encontrado a Dios en la maraña de las cosas mortales, de las que somos inútilmente prisioneros.

Como esperando una noche que se teme con la misma intensidad que se desea, va hoy Jesús bendiciendo a un pueblo --al nuestro, a todos los pueblos con sus palmas y ramos—para enseñarnos otra vez que sólo los amores que empujan, los que nos hacen salir en busca de mayores misterios, son los que Dios espera en la maduración de la persona. Serán únicamente esos amores los que resuciten con Él al tercer día.

10 abril, 2011

DOMINGO V de CUARESMA. Ezequiel 37, 12-14 ; Juan 11, 1-45


Cristo en casa de Lázaro, Marta y María

LÁGRIMAS A SU TIEMPO


Marta, Lázaro y María debieron ser muy amigos del Maestro. Y lo enseñan los evangelios, a mi modo de ver, amparándose en tres razones: Jesús suele ir a su casa y le escuchan, nada le reclaman, y lloran juntos implorando esperanza. Tres buenos motivos para hacer sólida una buena relación.

Nos dice la Escritura que cuando Jesús pasa por Betania casi siempre llega a verlos. María afanosamente lo escucha, Marta prepara las sartenes y los vasos y Lázaro, seguro que llegaría de sus quehaceres para abrazar al amigo y compartir con Él la alegría de encontrarse. Puede que sus punto de vista fueran diferentes, pero allí están los tres, aprendiendo de lo que expresan, sorbiendo el vino y las palabras... Es hoy una gran dificultad presentarse en casa de un amigo sin avisar antes y, si bien te recibe, suele plantear sus cosas, descargar sus asuntos. Más complicado es aún que se salte de alegría porque seamos para ellos y ellos para nosotros una buena noticia.

Y los amigos nada se reclaman, más que el cariño que se deben , el lujo de llegar y encontrarse. Podía haber urgido Marta o haber suplicado María la curación de su hermano. Sólo queda la cortesía intencionada de una frase: El que amas está enfermo... De los amigos solemos aprovecharnos sin darles tiempo a que ellos se anticipen a nuestra necesidad. Para eso están los amigos, se apostilla... No, para eso no están. Los amigos están para quererlos.
..
Cómo se han clavado en la reflexión de los cristianos las lágrimas de Jesús. El que es la Vida llorando ante la muerte. El que es Hombre sufre la ausencia de su amigo y el que es Dios le recupera para los abrazos. Se han unido todos en la esperanza del llanto. Juntando las lágrimas, el hombre se ha hecho Dios y Dios ha demostrado ser también el hombre... En los duelos de los seres queridos aprendamos a llorar sinceramente y sinceramente alegrarnos en sus progresos.

DOMINGO V de CUARESMA. Ezequiel 37, 12-14 ; Juan 11, 1-45


Cristo en casa de Lázaro, Marta y María

LÁGRIMAS A SU TIEMPO


Marta, Lázaro y María debieron ser muy amigos del Maestro, fundamentalmente por tres razones: suele ir a su casa y le escuchan, nada le reclaman, y lloran juntos implorando esperanza. Tres buenos motivos para hacer sólida una buena relación.

Nos dicen los evangelios que cuando Jesús pasa por Betania casi siempre llega a verlos. María afanosamente lo escucha, Marta prepara las sartenes y los vasos y Lázaro, seguro que llegaría de sus quehaceres para abrazar al amigo y compartir con Él la alegría de encontrarse. Puede que sus punto de vista fueran diferentes, pero allí están los tres, aprendiendo de lo que expresan, sorbiendo el vino y las palabras... Es hoy una gran dificultad presentarse en casa de un amigo sin avisar antes y, si bien te recibe, suele plantear sus cosas, descargar sus asuntos. Más complicado es aún que salte de alegría porque somos para ellos y ellos para nosotros una buena noticia.

Y los amigos nada se reclaman, más que el cariño que se deben , el lujo de llegar y encontrarse. Podía haber urgido Marta o haber suplicado María la curación de su hermano. Sólo queda la cortesía intencionada de una frase: El que amas está enfermo... De los amigos solemos aprovecharnos sin darles tiempo a que ellos se anticipen a nuestra necesidad. Para eso están los amigos... No, para eso no están. Los amigos están para quererlos.

Cómo se han clavado en la reflexión de los cristianos las lágrimas de Jesús. El que es la Vida llorando ante la muerte. El que es Hombre sufre la ausencia de su amigo y el que es Dios le recupera para los abrazos. Se han unido todos en la esperanza del llanto. Juntando las lágrimas, el hombre se ha hecho Dios y Dios ha demostrado ser también el hombre.

02 abril, 2011

DOMINGO IV de CUARESMA

Colores y caminos

LOS COLORES DE LA LUZ

El poeta se va suicidando poco a poco en sus versos escritos. El músico precisa que el volar del aire dibuje pentagramas en el horizonte... y el ciego, para sobrevivir, se ocupa cada noche de soñar con la luz.

¿Cómo soñarán los ciegos con los amarillos, con los azules y malvas? ¿Cómo contarles el mar y los blancos rizos del agua? ¿Cómo soñarán los otros ciegos con la imagen de Cristo? ¿Cómo podrán adivinar la luz que sale de sus labios cada vez que pronuncia con fuerza la palabra amigo o la palabra paraíso?...

Esto y todo lo demás, san Juan lo refleja en los múltiples caminillos de su palabra; mientras nos cuenta la curación del ciego de nacimiento, esconde intenciones en la oscuridad del recorrido. Y así nos va explicando, por el otro camino invisible de la palabra, que la verdadera luz es Cristo, deshecho en rojos de fuego cuando ama para que salga de su postración este hombre sin ver, tan impedido. Roja su voz al cerrar la fuente roja de la hemorroísa. Cálida y azul su propuesta, como el lago de la oración y los milagros, al convocar a sus discípulos para que llenasen el paisaje de la historia de la Buena Noticia que ellos habían tenido el privilegio de escuchar al oído. Morada, de lirio constante, su palabra al solicitarle a Juan en la Cruz que cuidara de la Madre y a la Madre que cuidara de la Iglesia...

La Luz. Toda la luz del mundo deshecha en colores en la boca de Cristo. Como una manera de decirnos que los jardines de su Reino están en medio de nosotros.

26 marzo, 2011

DOMINGO III de CUARESMA Éxodo 17, 3-7 ; Juan 4, 5-42

La samaritana. J.R. de Torres

EL CÁNTARO Y EL AGUA

En Andalucía, hablar del agua es sucederse en los surtidores de la Alhambra, escuchar los sonoros desniveles de Medina Azahara o asomarse al Guadalquivir, señor callado de todas las historias. Para los orientales, que en parte hemos vivido su influencia, el agua es, además, la vida.

Pero el ser humano tiene sed: aquellos israelitas desconfiados del Éxodo, los esposos de la samaritana y la multitud de lenguas resecas en nuestro tiempo, tienen sed, tenemos sed de acabar con palabras y actitudes mentirosas, sed de amigos entrañables, sed de mejorar, sin que hasta ahora el agua de la rutina y de las cosas nos haya ayudado a conseguirlo. Demasiados amantes tiene la vida, enmascarados y seductores, como para no sacar la lengua y probar su agua dulce aunque más tarde termine siendo amarga...

Hasta que llegue Jesús.

Como Jesús le llegó a la samaritana con la intención de cambiarle el agua del cántaro por la suya.

Dice el evangelio que la samaritana dejó de pronto el cántaro y el agua para seguirlo... Por qué, podríamos preguntarnos, una mujer acostumbrada a la dejadez de su historia, después de la conversación con el Maestro, deja el agua que, en Samaria, es como dejar la vida?... San Juan de la Cruz, como siempre, tiene la respuesta más atinada y más poética: la samaritana dejó el cántaro y el agua por la dulzura de las palabras de Jesús. No tanto por lo que le dijo, sino por cómo se lo dijo.

Ah, cuánto bien puede hacer el ajustado gesto de una palabra que nace, como niño esperado, de las entrañas. Debieron tener una precisa humedad los labios del Maestro para que cambiara de fuente una mujer equivocada... De su boca siguen saliendo hoy los frescos manantiales de la Verdad para una sociedad cada día más confusa y acalorada.



20 marzo, 2011

DOMINGO II de CUARESMA. Génesis 12, 1-4 ; Mateo 17, 1-9

LA LUZ, A DURAS PENAS

Aún se escucha en tertulias familiares o precisando ironías: Ese tiene pocas luces... como una forma de decir que tal persona va a tener serias dificultades para encajar su vida con la vida.


Por eso, especialmente en este segundo domingo de cuaresma y, tratando de ser objetivos en el análisis de lo que se ve, pedimos luces para todos. A oscuras y temblando parece que estaban los apóstoles después de haberle oído al Maestro referirles cuánto había de padecer. Ellos, que solían discutir por el camino qué puesto de importancia les iba a corresponder en el nuevo orden de cosas que anunciaba Jesús... En el Tabor les abre las puertas del cielo para que se desplome sobre ellos toda la luz y entiendan, sin entender, que, aunque regalo, la luz de Dios se conquista cuando se sale de sí mismo, como Abraham, buscando la novedad de la promesa. La luz, como desembocadura de la fe que duele, al quedarse uno por amor a Dios a la intemperie.


Luz pedimos en esta cuaresma para afinar nuestros comportamientos desde la voluntad del Señor. Luz para que nuestras familias ensayen con los hijos la educación del esfuerzo. Luz para nuestra sociedad que, a oscuras, ha decidido una guerra después de haber dejado pasar por negligencia otras soluciones menos dolorosas. Luz para que en nuestras parroquias se escuchen los silencios de la oración. Luz para los obispos de Cataluña, que les cuesta acompañar a Abraham por los sitios del Amor y la aventura y creen, al parecer, que en Tarraco han encontrado por fin la Tierra Prometida.

12 marzo, 2011

DOMINGO I de CUARESMA Génesis 2, 7-9ss ; Mateo 4,1-11

Trinitá. Duomo di Colonia

SE OS ABRIRÁN LOS OJOS...

El libro del Génesis nos previene de que la tentación llega siempre suave y de puntillas para mejor engañarnos. Así, la serpiente se acerca a Adán y Eva prometiéndoles que, si desobedecen a Dios, se les abrirán los ojos...

Esos ojos de Adán y Eva tan acostumbrados a la variedad de los jardines. Sus ojos creados a la medida de la luz, a la alegría de las aguas. Esos mismos ojos sufren, por la voz bien elegida del demonio, la promesa de que verán más cosas, y más claramente, si desoyen la voluntad divina.

Más tarde, después de haber caído en la trampa, descubrieron que se habían vuelto amarillos los jazmines y que el oro del sol interminable sobre los campos se les apagó de pronto ante sus ambiciones.

...Las tentaciones son primero colorido y embeleso para terminar en el ahogo de la mentira. Por eso Jesús, que es la Verdad, no cayó en ellas. Y nos previene que ese abrirse los ojos endiablado no ensancha los horizontes de la luz ni añade cristales a nuestra limitación.

-Es mentira que prescindiendo de Dios se tenga más libertad o más fuerza para convertir las piedras en panes. El alimento para la vida se consigue con el esfuerzo y con la ayuda de los que nos aman.

-Es mentira que cuando se ha llegado a la cima, cuando se alcanzaron categorías en los oficios o en humanos triunfos uno sea más feliz y pueda tirarse al vacío creyendo que nos salvarán la red de los intereses o las manos de los amigos. Muchas alturas, recuerda Séneca, suelen ser despeñaderos. En las alturas de este mundo es frecuente encontrar paisajes de soledad y nieve que nos congelan el destino. Sólo Dios basta porque sólo Él es capaz de saciar todas las hambres. Hagamos, si no, la prueba.

-Es mentira que si desobedecemos la ley de Dios nos pertenecerán todos los reinos que vemos y seremos dueños, propietarios de las personas y de las cosas. Nadie en este mundo permanece por más que se hayan cumplido sus ambiciones.Sólo se es libre cuando se alcanza la noticia de que los tesoros no caben en el ataúd de la muerte.

Es inútil. Que nadie nos engañe haciéndonos creer que sin Dios hay más conocimiento y más luz. Aquellos que han caído en la trampa saben que después de los resplandores de la tentación únicamente brilla la tristeza.

26 febrero, 2011

DOMINGO VIII del TIEMPO ORDINARIO. I Corintios 4, 1-5 ; Mateo 6,24-34

IPalacio del marqués de Viana. Córdoba

MIRAD LOS PÁJAROS...

En una sociedad agobiada como la nuestra, donde los mediados de mes se clavan en el hambre y los besos en la familia se congelan por el olvido, donde las esperanzas cuelgan de la rama más débil,,, el Señor nos recuerda que, desde nuestra responsabilidad fraterna, está pendiente de nosotros. Él acompasa las alas de los pájaros y deja los campos vestidos de hermosura. Él habla y el aire se llena de suavidades. Él mira y el palpitar del tiempo se acristala en sus ojos como hechizo de novio que desaloja la tristeza.


En un autosacramental casi desconocido de Ricardo Molina, el padre del hijo pródigo exclama indetenible al verlo: La primavera asoma sobre el mundo / cantaron ya las tórtolas; su vuelo / levantan las palomas y un profundo / sentimiento de paz baja del cielo... / Cantaron ya las tórtolas canciones / de amor sobre los surcos humeantes / y el sol despierta en nuestros corazones, / voces dormidas, cánticos triunfantes. / Secáronse los húmedos trigales; / las hojas nuevas en las ramas lucen, / retozan los alegres animales / que los pastores hábiles conducen.


En alguna ocasión he escrito que vivir es aguardar, pero también es darse prisa en el amor y en la ayuda para que al otro no se le congele la paciencia esperando. El Reino de Dios y su justicia debe ser la preocupación constante para que el hermano no carezca de lo indispensable en su dignidad y pueda llegar a todos la esperanza que Jesús nos trae en su doctrina derramada en la Iglesia. Que San Pablo nos ayude a ser administradores fieles del conocimiento y de las cosas.

19 febrero, 2011

DOMINGO VII del TIEMPO ORDINARIO I Corintios 3,16-23 ; Mateo 5,38-48

COMPAÑEROS DE AMOR Y DE DESTINO

Leí con tristeza en el Libro del desasosiego, de Pessoa, que debiéramos tener los unos para con los otros, no la preocupación de hacer el bien, sino una amabilidad de viaje. Propone el portugués la educada cortesía que se debe a los extraños y no, como pide nuestra fe, la exigencia personal de ser santos porque el otro tiene derecho al regalo que fluye de esa conquista.

Sed santos como Dios es santo, fundamenta el libro del Eclesiástico, es decir, a la desprendida manera de esa santidad, que lucha por conquistarse a sí misma en provecho del otro que me ve y que recibe, viéndome y tratándome, la luz y los frutos de mi esfuerzo. Y la principal razón por la que merece la pena semejante lucha es porque en el hermano tiene su templo el Espíritu Santo, deseoso de recibir, como recuerda Francisco de Osuna, un amor entrañal.

El destino de la santidad conseguida es ver el mundo y las relaciones humanas con otra visión distinta al "ojo por ojo y diente por diente". Ni es utopía ni exageración lo que el Señor Jesús propone en el evangelio de San Mateo de poner la otra mejilla y perdonar hasta el infinito ya que es llamativa cualidad de Dios regalarnos la gracia del olvido. Del olvido de nuestros pecados y, por la misma gratitud, de los ajenos.

Más que amabilidad de viaje nos debemos amor y satisfacción por las vidas ayudadas y cumplidas.

12 febrero, 2011

DOMINGO VI del TIEMPO ORDINARIO. Eclo. 15, 16-21 ; I Corintios 2, 6-10 ; Mateo 5, 17-37



EL PLATO VACÍO

En este significado domingo de Manos Unidas todo nuestro pensamiento cristiano gira en torno al lema Su Mañana Es Hoy, como un sol que esperara encenderse sobre el plato vacío.
Tres consideraciones sobre las oportunas lecturas que nos presenta la liturgia.
LOS OJOS DE DIOS vigilan desde el libro del Eclesiástico las acciones de los hombres. Y su vigilancia, más que represora, ofrece luminarias para que descubramos cuál es el mejor destino que podemos darle a nuestra abundancia: que los pobres tengan mañana, que los pies descalzos se cubran con sandalias, que sobrevivan los niños más allá de su infancia, que puedan algún día poner sobre sus mundos la esperanza de su corazón... Desde sus ojos de padre, Dios nos recuerda que también ellos son sus hijos.
LO QUE DIOS TIENE PREPARADO para los que le aman, excede al pensamiento del hombre, suscribe la primera carta a los Corintios. Y lo que nos tiene preparado tendrá mucho que ver con el paraíso de su amor incalculable, con un reloj sin manecillas, con un jardín donde nunca se desdoren los cerezos... Justo sería que favoreciéramos aquí en la tierra a los más necesitados y que algo nuestro y mucho de lo nuestro quedara entre los hombres.
EL PECADO DE LAS INTENCIONES refiere la finura y el cuidado con que hemos de tratarnos al abrigo de nuestra fe. La sola intención del desprecio o del no querer, del olvido junto a la indiferencia, de la mirada torva o el retorcido deseo... incumplen la elegancia de un seguimiento que está pensado para que el ser humano esté adornado permanentemente con la bienhechora intención del compartir. El hacer mal y el no hacer vienen a ser para el cristiano el mismo desdén para que el Dios que es Padre, que todo lo ve y que tiene preparado para los que le aman el tatuaje de la divinidad.

06 febrero, 2011

DOMINGO V del TIEMPO ORDINARIO. Isaías 58, 7-10 ; Mateo 5, 13-16

la mujer de Lot

LA SAL, LA LUZ...

En las palabras de Jesús, como en las catedrales, los muros sujetan las filigranas de la piedra hasta que queda luego a la vista la nervadura firme y blanda... y, en el pensamiento de los que escuchan al Maestro, queda también una delicada composición, una pregunta inquieta de mínimo asombro.

¿Por qué el Señor nos pide primero que seamos sal y más tarde que alcancemos a ser luz? ¿Quién está en disposición de darnos noticias de sus deseos?

Ir de lo invisible a lo visible parece ser la consigna del Hijo de Dios. La sal permite que los sabores de la vida no nos cansen el apetito de la verdad: los enfermos que han de comer sin sal entran en la necesaria rutina del que ha de cumplir sin ganas la tarea de alimentarse. La sal no se ve, pero está ahí, llenando de invisibles cristalillos lo sabroso de vivir. Sin la sal de la fe, pierde energía la ilusión y corremos el riesgo de aparecer mustios, sin sentido, en los muchos interrogantes de la vida. Primero Dios en el silencio, en el misterio, en la oración. Dios callado sazonando las mañanas. Y de ese sentir espontáneo y, al mismo tiempo, elaborado, brota la rama de la luz, como la chispa que salta de dos amores juntos.

Isaías lo refleja admirablemente.

Cada vez que vistamos al desnudo. En cuanto de nuestra mano salga la bondad y la ayuda. Cuando, desde los ojos fluya una mirada de paz y el prójimo descubra que no es un relámpago fugitivo, sino la llama en ellos del Espíritu. En el preciso instante en que la palabra salida de nuestros labios ofrezca, desde Dios, esperanza a los que escuchan... Entonces, y sólo entonces, una moneda de sol prenderá en el pecho del mundo. Con ella, sólo con ella, el mundo retomará otra vez su añorado camino.