16 abril, 2011

DOMINGO DE RAMOS. Mateo 26, 14ss

Beso de Judas. Scala sancta

DOMINGO DE RAMOS

Manifestaba su pesar San Agustín por haberse sentido prisionero de las cosas mortales.


Y es que la fama, los triunfos, las ramas de olivo y las alfombras a Jesús en Jerusalén sobre un pollino, no fueron más que un sarcasmo de lo que es la vida. No fueron más que una demostración de la engañosa manera de querer con que acostumbramos a relacionarnos..

¡Hosanna al Hijo de David!

¡Bendito el que llega en nombre del Señor!

Es posible que aquella multitud festejara el paso de Jesucristo desde su más honda verdad. Seguro que fueron sinceros en su gozo y en su desprendimiento, pero... “¡es tan corto el amor y es tan largo el olvido!”, que en estas palabras del poeta podríamos resumir lo ocurrido en Jerusalén la víspera de la Cruz.

La majestad no está reñida con el trono. Sobre un borriquillo, Dios bendice a una muchedumbre de desamparados, porque desamparados eran y son todos los hombres antes de haberle conocido. Desamparados, sin que el corazón tenga un destino proporcionado a sus ansias, son todos los hombres que aún no han encontrado a Dios en la maraña de las cosas mortales, de las que somos inútilmente prisioneros.

Como esperando una noche que se teme con la misma intensidad que se desea, va hoy Jesús bendiciendo a un pueblo --al nuestro, a todos los pueblos con sus palmas y ramos—para enseñarnos otra vez que sólo los amores que empujan, los que nos hacen salir en busca de mayores misterios, son los que Dios espera en la maduración de la persona. Serán únicamente esos amores los que resuciten con Él al tercer día.

10 abril, 2011

DOMINGO V de CUARESMA. Ezequiel 37, 12-14 ; Juan 11, 1-45


Cristo en casa de Lázaro, Marta y María

LÁGRIMAS A SU TIEMPO


Marta, Lázaro y María debieron ser muy amigos del Maestro. Y lo enseñan los evangelios, a mi modo de ver, amparándose en tres razones: Jesús suele ir a su casa y le escuchan, nada le reclaman, y lloran juntos implorando esperanza. Tres buenos motivos para hacer sólida una buena relación.

Nos dice la Escritura que cuando Jesús pasa por Betania casi siempre llega a verlos. María afanosamente lo escucha, Marta prepara las sartenes y los vasos y Lázaro, seguro que llegaría de sus quehaceres para abrazar al amigo y compartir con Él la alegría de encontrarse. Puede que sus punto de vista fueran diferentes, pero allí están los tres, aprendiendo de lo que expresan, sorbiendo el vino y las palabras... Es hoy una gran dificultad presentarse en casa de un amigo sin avisar antes y, si bien te recibe, suele plantear sus cosas, descargar sus asuntos. Más complicado es aún que se salte de alegría porque seamos para ellos y ellos para nosotros una buena noticia.

Y los amigos nada se reclaman, más que el cariño que se deben , el lujo de llegar y encontrarse. Podía haber urgido Marta o haber suplicado María la curación de su hermano. Sólo queda la cortesía intencionada de una frase: El que amas está enfermo... De los amigos solemos aprovecharnos sin darles tiempo a que ellos se anticipen a nuestra necesidad. Para eso están los amigos, se apostilla... No, para eso no están. Los amigos están para quererlos.
..
Cómo se han clavado en la reflexión de los cristianos las lágrimas de Jesús. El que es la Vida llorando ante la muerte. El que es Hombre sufre la ausencia de su amigo y el que es Dios le recupera para los abrazos. Se han unido todos en la esperanza del llanto. Juntando las lágrimas, el hombre se ha hecho Dios y Dios ha demostrado ser también el hombre... En los duelos de los seres queridos aprendamos a llorar sinceramente y sinceramente alegrarnos en sus progresos.

DOMINGO V de CUARESMA. Ezequiel 37, 12-14 ; Juan 11, 1-45


Cristo en casa de Lázaro, Marta y María

LÁGRIMAS A SU TIEMPO


Marta, Lázaro y María debieron ser muy amigos del Maestro, fundamentalmente por tres razones: suele ir a su casa y le escuchan, nada le reclaman, y lloran juntos implorando esperanza. Tres buenos motivos para hacer sólida una buena relación.

Nos dicen los evangelios que cuando Jesús pasa por Betania casi siempre llega a verlos. María afanosamente lo escucha, Marta prepara las sartenes y los vasos y Lázaro, seguro que llegaría de sus quehaceres para abrazar al amigo y compartir con Él la alegría de encontrarse. Puede que sus punto de vista fueran diferentes, pero allí están los tres, aprendiendo de lo que expresan, sorbiendo el vino y las palabras... Es hoy una gran dificultad presentarse en casa de un amigo sin avisar antes y, si bien te recibe, suele plantear sus cosas, descargar sus asuntos. Más complicado es aún que salte de alegría porque somos para ellos y ellos para nosotros una buena noticia.

Y los amigos nada se reclaman, más que el cariño que se deben , el lujo de llegar y encontrarse. Podía haber urgido Marta o haber suplicado María la curación de su hermano. Sólo queda la cortesía intencionada de una frase: El que amas está enfermo... De los amigos solemos aprovecharnos sin darles tiempo a que ellos se anticipen a nuestra necesidad. Para eso están los amigos... No, para eso no están. Los amigos están para quererlos.

Cómo se han clavado en la reflexión de los cristianos las lágrimas de Jesús. El que es la Vida llorando ante la muerte. El que es Hombre sufre la ausencia de su amigo y el que es Dios le recupera para los abrazos. Se han unido todos en la esperanza del llanto. Juntando las lágrimas, el hombre se ha hecho Dios y Dios ha demostrado ser también el hombre.

02 abril, 2011

DOMINGO IV de CUARESMA

Colores y caminos

LOS COLORES DE LA LUZ

El poeta se va suicidando poco a poco en sus versos escritos. El músico precisa que el volar del aire dibuje pentagramas en el horizonte... y el ciego, para sobrevivir, se ocupa cada noche de soñar con la luz.

¿Cómo soñarán los ciegos con los amarillos, con los azules y malvas? ¿Cómo contarles el mar y los blancos rizos del agua? ¿Cómo soñarán los otros ciegos con la imagen de Cristo? ¿Cómo podrán adivinar la luz que sale de sus labios cada vez que pronuncia con fuerza la palabra amigo o la palabra paraíso?...

Esto y todo lo demás, san Juan lo refleja en los múltiples caminillos de su palabra; mientras nos cuenta la curación del ciego de nacimiento, esconde intenciones en la oscuridad del recorrido. Y así nos va explicando, por el otro camino invisible de la palabra, que la verdadera luz es Cristo, deshecho en rojos de fuego cuando ama para que salga de su postración este hombre sin ver, tan impedido. Roja su voz al cerrar la fuente roja de la hemorroísa. Cálida y azul su propuesta, como el lago de la oración y los milagros, al convocar a sus discípulos para que llenasen el paisaje de la historia de la Buena Noticia que ellos habían tenido el privilegio de escuchar al oído. Morada, de lirio constante, su palabra al solicitarle a Juan en la Cruz que cuidara de la Madre y a la Madre que cuidara de la Iglesia...

La Luz. Toda la luz del mundo deshecha en colores en la boca de Cristo. Como una manera de decirnos que los jardines de su Reino están en medio de nosotros.

26 marzo, 2011

DOMINGO III de CUARESMA Éxodo 17, 3-7 ; Juan 4, 5-42

La samaritana. J.R. de Torres

EL CÁNTARO Y EL AGUA

En Andalucía, hablar del agua es sucederse en los surtidores de la Alhambra, escuchar los sonoros desniveles de Medina Azahara o asomarse al Guadalquivir, señor callado de todas las historias. Para los orientales, que en parte hemos vivido su influencia, el agua es, además, la vida.

Pero el ser humano tiene sed: aquellos israelitas desconfiados del Éxodo, los esposos de la samaritana y la multitud de lenguas resecas en nuestro tiempo, tienen sed, tenemos sed de acabar con palabras y actitudes mentirosas, sed de amigos entrañables, sed de mejorar, sin que hasta ahora el agua de la rutina y de las cosas nos haya ayudado a conseguirlo. Demasiados amantes tiene la vida, enmascarados y seductores, como para no sacar la lengua y probar su agua dulce aunque más tarde termine siendo amarga...

Hasta que llegue Jesús.

Como Jesús le llegó a la samaritana con la intención de cambiarle el agua del cántaro por la suya.

Dice el evangelio que la samaritana dejó de pronto el cántaro y el agua para seguirlo... Por qué, podríamos preguntarnos, una mujer acostumbrada a la dejadez de su historia, después de la conversación con el Maestro, deja el agua que, en Samaria, es como dejar la vida?... San Juan de la Cruz, como siempre, tiene la respuesta más atinada y más poética: la samaritana dejó el cántaro y el agua por la dulzura de las palabras de Jesús. No tanto por lo que le dijo, sino por cómo se lo dijo.

Ah, cuánto bien puede hacer el ajustado gesto de una palabra que nace, como niño esperado, de las entrañas. Debieron tener una precisa humedad los labios del Maestro para que cambiara de fuente una mujer equivocada... De su boca siguen saliendo hoy los frescos manantiales de la Verdad para una sociedad cada día más confusa y acalorada.



20 marzo, 2011

DOMINGO II de CUARESMA. Génesis 12, 1-4 ; Mateo 17, 1-9

LA LUZ, A DURAS PENAS

Aún se escucha en tertulias familiares o precisando ironías: Ese tiene pocas luces... como una forma de decir que tal persona va a tener serias dificultades para encajar su vida con la vida.


Por eso, especialmente en este segundo domingo de cuaresma y, tratando de ser objetivos en el análisis de lo que se ve, pedimos luces para todos. A oscuras y temblando parece que estaban los apóstoles después de haberle oído al Maestro referirles cuánto había de padecer. Ellos, que solían discutir por el camino qué puesto de importancia les iba a corresponder en el nuevo orden de cosas que anunciaba Jesús... En el Tabor les abre las puertas del cielo para que se desplome sobre ellos toda la luz y entiendan, sin entender, que, aunque regalo, la luz de Dios se conquista cuando se sale de sí mismo, como Abraham, buscando la novedad de la promesa. La luz, como desembocadura de la fe que duele, al quedarse uno por amor a Dios a la intemperie.


Luz pedimos en esta cuaresma para afinar nuestros comportamientos desde la voluntad del Señor. Luz para que nuestras familias ensayen con los hijos la educación del esfuerzo. Luz para nuestra sociedad que, a oscuras, ha decidido una guerra después de haber dejado pasar por negligencia otras soluciones menos dolorosas. Luz para que en nuestras parroquias se escuchen los silencios de la oración. Luz para los obispos de Cataluña, que les cuesta acompañar a Abraham por los sitios del Amor y la aventura y creen, al parecer, que en Tarraco han encontrado por fin la Tierra Prometida.

12 marzo, 2011

DOMINGO I de CUARESMA Génesis 2, 7-9ss ; Mateo 4,1-11

Trinitá. Duomo di Colonia

SE OS ABRIRÁN LOS OJOS...

El libro del Génesis nos previene de que la tentación llega siempre suave y de puntillas para mejor engañarnos. Así, la serpiente se acerca a Adán y Eva prometiéndoles que, si desobedecen a Dios, se les abrirán los ojos...

Esos ojos de Adán y Eva tan acostumbrados a la variedad de los jardines. Sus ojos creados a la medida de la luz, a la alegría de las aguas. Esos mismos ojos sufren, por la voz bien elegida del demonio, la promesa de que verán más cosas, y más claramente, si desoyen la voluntad divina.

Más tarde, después de haber caído en la trampa, descubrieron que se habían vuelto amarillos los jazmines y que el oro del sol interminable sobre los campos se les apagó de pronto ante sus ambiciones.

...Las tentaciones son primero colorido y embeleso para terminar en el ahogo de la mentira. Por eso Jesús, que es la Verdad, no cayó en ellas. Y nos previene que ese abrirse los ojos endiablado no ensancha los horizontes de la luz ni añade cristales a nuestra limitación.

-Es mentira que prescindiendo de Dios se tenga más libertad o más fuerza para convertir las piedras en panes. El alimento para la vida se consigue con el esfuerzo y con la ayuda de los que nos aman.

-Es mentira que cuando se ha llegado a la cima, cuando se alcanzaron categorías en los oficios o en humanos triunfos uno sea más feliz y pueda tirarse al vacío creyendo que nos salvarán la red de los intereses o las manos de los amigos. Muchas alturas, recuerda Séneca, suelen ser despeñaderos. En las alturas de este mundo es frecuente encontrar paisajes de soledad y nieve que nos congelan el destino. Sólo Dios basta porque sólo Él es capaz de saciar todas las hambres. Hagamos, si no, la prueba.

-Es mentira que si desobedecemos la ley de Dios nos pertenecerán todos los reinos que vemos y seremos dueños, propietarios de las personas y de las cosas. Nadie en este mundo permanece por más que se hayan cumplido sus ambiciones.Sólo se es libre cuando se alcanza la noticia de que los tesoros no caben en el ataúd de la muerte.

Es inútil. Que nadie nos engañe haciéndonos creer que sin Dios hay más conocimiento y más luz. Aquellos que han caído en la trampa saben que después de los resplandores de la tentación únicamente brilla la tristeza.

26 febrero, 2011

DOMINGO VIII del TIEMPO ORDINARIO. I Corintios 4, 1-5 ; Mateo 6,24-34

IPalacio del marqués de Viana. Córdoba

MIRAD LOS PÁJAROS...

En una sociedad agobiada como la nuestra, donde los mediados de mes se clavan en el hambre y los besos en la familia se congelan por el olvido, donde las esperanzas cuelgan de la rama más débil,,, el Señor nos recuerda que, desde nuestra responsabilidad fraterna, está pendiente de nosotros. Él acompasa las alas de los pájaros y deja los campos vestidos de hermosura. Él habla y el aire se llena de suavidades. Él mira y el palpitar del tiempo se acristala en sus ojos como hechizo de novio que desaloja la tristeza.


En un autosacramental casi desconocido de Ricardo Molina, el padre del hijo pródigo exclama indetenible al verlo: La primavera asoma sobre el mundo / cantaron ya las tórtolas; su vuelo / levantan las palomas y un profundo / sentimiento de paz baja del cielo... / Cantaron ya las tórtolas canciones / de amor sobre los surcos humeantes / y el sol despierta en nuestros corazones, / voces dormidas, cánticos triunfantes. / Secáronse los húmedos trigales; / las hojas nuevas en las ramas lucen, / retozan los alegres animales / que los pastores hábiles conducen.


En alguna ocasión he escrito que vivir es aguardar, pero también es darse prisa en el amor y en la ayuda para que al otro no se le congele la paciencia esperando. El Reino de Dios y su justicia debe ser la preocupación constante para que el hermano no carezca de lo indispensable en su dignidad y pueda llegar a todos la esperanza que Jesús nos trae en su doctrina derramada en la Iglesia. Que San Pablo nos ayude a ser administradores fieles del conocimiento y de las cosas.

19 febrero, 2011

DOMINGO VII del TIEMPO ORDINARIO I Corintios 3,16-23 ; Mateo 5,38-48

COMPAÑEROS DE AMOR Y DE DESTINO

Leí con tristeza en el Libro del desasosiego, de Pessoa, que debiéramos tener los unos para con los otros, no la preocupación de hacer el bien, sino una amabilidad de viaje. Propone el portugués la educada cortesía que se debe a los extraños y no, como pide nuestra fe, la exigencia personal de ser santos porque el otro tiene derecho al regalo que fluye de esa conquista.

Sed santos como Dios es santo, fundamenta el libro del Eclesiástico, es decir, a la desprendida manera de esa santidad, que lucha por conquistarse a sí misma en provecho del otro que me ve y que recibe, viéndome y tratándome, la luz y los frutos de mi esfuerzo. Y la principal razón por la que merece la pena semejante lucha es porque en el hermano tiene su templo el Espíritu Santo, deseoso de recibir, como recuerda Francisco de Osuna, un amor entrañal.

El destino de la santidad conseguida es ver el mundo y las relaciones humanas con otra visión distinta al "ojo por ojo y diente por diente". Ni es utopía ni exageración lo que el Señor Jesús propone en el evangelio de San Mateo de poner la otra mejilla y perdonar hasta el infinito ya que es llamativa cualidad de Dios regalarnos la gracia del olvido. Del olvido de nuestros pecados y, por la misma gratitud, de los ajenos.

Más que amabilidad de viaje nos debemos amor y satisfacción por las vidas ayudadas y cumplidas.

12 febrero, 2011

DOMINGO VI del TIEMPO ORDINARIO. Eclo. 15, 16-21 ; I Corintios 2, 6-10 ; Mateo 5, 17-37



EL PLATO VACÍO

En este significado domingo de Manos Unidas todo nuestro pensamiento cristiano gira en torno al lema Su Mañana Es Hoy, como un sol que esperara encenderse sobre el plato vacío.
Tres consideraciones sobre las oportunas lecturas que nos presenta la liturgia.
LOS OJOS DE DIOS vigilan desde el libro del Eclesiástico las acciones de los hombres. Y su vigilancia, más que represora, ofrece luminarias para que descubramos cuál es el mejor destino que podemos darle a nuestra abundancia: que los pobres tengan mañana, que los pies descalzos se cubran con sandalias, que sobrevivan los niños más allá de su infancia, que puedan algún día poner sobre sus mundos la esperanza de su corazón... Desde sus ojos de padre, Dios nos recuerda que también ellos son sus hijos.
LO QUE DIOS TIENE PREPARADO para los que le aman, excede al pensamiento del hombre, suscribe la primera carta a los Corintios. Y lo que nos tiene preparado tendrá mucho que ver con el paraíso de su amor incalculable, con un reloj sin manecillas, con un jardín donde nunca se desdoren los cerezos... Justo sería que favoreciéramos aquí en la tierra a los más necesitados y que algo nuestro y mucho de lo nuestro quedara entre los hombres.
EL PECADO DE LAS INTENCIONES refiere la finura y el cuidado con que hemos de tratarnos al abrigo de nuestra fe. La sola intención del desprecio o del no querer, del olvido junto a la indiferencia, de la mirada torva o el retorcido deseo... incumplen la elegancia de un seguimiento que está pensado para que el ser humano esté adornado permanentemente con la bienhechora intención del compartir. El hacer mal y el no hacer vienen a ser para el cristiano el mismo desdén para que el Dios que es Padre, que todo lo ve y que tiene preparado para los que le aman el tatuaje de la divinidad.

06 febrero, 2011

DOMINGO V del TIEMPO ORDINARIO. Isaías 58, 7-10 ; Mateo 5, 13-16

la mujer de Lot

LA SAL, LA LUZ...

En las palabras de Jesús, como en las catedrales, los muros sujetan las filigranas de la piedra hasta que queda luego a la vista la nervadura firme y blanda... y, en el pensamiento de los que escuchan al Maestro, queda también una delicada composición, una pregunta inquieta de mínimo asombro.

¿Por qué el Señor nos pide primero que seamos sal y más tarde que alcancemos a ser luz? ¿Quién está en disposición de darnos noticias de sus deseos?

Ir de lo invisible a lo visible parece ser la consigna del Hijo de Dios. La sal permite que los sabores de la vida no nos cansen el apetito de la verdad: los enfermos que han de comer sin sal entran en la necesaria rutina del que ha de cumplir sin ganas la tarea de alimentarse. La sal no se ve, pero está ahí, llenando de invisibles cristalillos lo sabroso de vivir. Sin la sal de la fe, pierde energía la ilusión y corremos el riesgo de aparecer mustios, sin sentido, en los muchos interrogantes de la vida. Primero Dios en el silencio, en el misterio, en la oración. Dios callado sazonando las mañanas. Y de ese sentir espontáneo y, al mismo tiempo, elaborado, brota la rama de la luz, como la chispa que salta de dos amores juntos.

Isaías lo refleja admirablemente.

Cada vez que vistamos al desnudo. En cuanto de nuestra mano salga la bondad y la ayuda. Cuando, desde los ojos fluya una mirada de paz y el prójimo descubra que no es un relámpago fugitivo, sino la llama en ellos del Espíritu. En el preciso instante en que la palabra salida de nuestros labios ofrezca, desde Dios, esperanza a los que escuchan... Entonces, y sólo entonces, una moneda de sol prenderá en el pecho del mundo. Con ella, sólo con ella, el mundo retomará otra vez su añorado camino.




29 enero, 2011

DOMINGO IV del TIEMPO ORDINARIO

¿QUÉ PASARÍA SI...?

Confieso que siempre me dieron vértigo las bienaventuranzas. Porque son un grito en la rutina, un clamor en el sueño, un intento válido de anunciarnos que hay otras maneras de vivir la vida. Porque Jesucristo, en un instante, ha sabido colocar lo de abajo arriba y lo de arriba abajo, mientras aquella multitud junto al lago seguía sus palabras con asombro.

Vértigo me siguen dando porque yo también participo de un mundo que está al revés de lo que Jesús anuncia y, lo que es peor, no tiene la menor intención de cambiar de postura. Con qué papel de regalo envolveríamos hoy las bienaventuranzas para que fuesen un acierto en la vida de todos. Desde ellas, se me ocurre soltar al viento tres preguntas:

-¿QUÉ PASARÍA SI los ricos decidieran probar, al menos por un día, a vivir como los pobres?. Estoy seguro que sacarían a flote muchas desgracias y el equilibrio del bien marcaría una ancha sonrisa sobre los pueblos... Ayer reclamó mi atención una señora con hijo enfermo y esposo desocupado, que intenta sobrevivir con seiscientos euros, después de pagar un alquiler de cuatrocientos cincuenta y un recibo de luz que deslumbra por injusto: A mi esposo le han regalado un barquito para que la mar le ayude con el pulpo, pero también se le han hundido...

-¿QUÉ PASARÍA SI reconociéramos de pronto que Dios tiene en sitio preferente a aquellos que nosotros no guardamos en nuestra agenda?. Ellos no deciden los rumbos de la vida, pasan desapercibidos por enfermos, por pobres o por viejos y apenas si reclaman una mirada al mundo distraído. Ellos poseerán la tierra y el cielo y la eterna compañía de todas las criaturas.

-¿QUÉ PASARÍA SI les preguntásemos a los santos cómo ellos encontraron la felicidad, para tener una referencia concreta y no vayamos a la conciencia con disculpas?. Tres Teresas tenemos a mano. Las tres distintas, las tres Esposas del Crucificado, las tres felices, las tres santas. Teresa de Calcuta, nos llevaría a su menudencia para señalarnos cómo el amor cura al pobre, cuando el amor se entrega. Teresa de Ávila nos recordaría que sólo desde la oración ella pudo ser feliz, porque únicamente en la oración se puede encauzar la fatiga de la vida. Y Teresa de Lisieux, desde su lecho de doliente enferma, continúa poniendo el dedo en la llaga solicitando atención a las misiones y recordando el amor que le debemos a la Iglesia. En la Iglesia yo quiero ser el corazón. Y el Espíritu permite que, desde ese latido, descubramos profunda y seriamente la felicidad.

22 enero, 2011

DOMINGO III del TIEMPO ORDINARIO. 1ª Corintios 1, 10-13.17 ; Mateo 4,12-23


UNA LUZ COMÚN Y UN INCIERTO DESTINO

Escribe Vicente Aleixandre que una tarde en la sierra de Córdoba, mientras bañaba sus pies en la melancolía de un arroyo, preguntó a un adusto campesino, de esos que llevan cayado, sabiduría y sombrero, que adónde nacía ese agua tan limpia. Un hombre tan acostumbrado a esos caminos, que había atravesado cientos de veces el fluir del arroyo desde su principio, le contestó secamente, como un Séneca: ¿Quién lo sabe?...

Porque debajo de aquellos suelos, como debajo de todas las miradas, late la confusa certidumbre de un misterio. Bastantes horas de mi vida he dedicado a descifrar el inmediato y libre encadenamiento de esas cuatro vocaciones que nos narra san Mateo: Simón y Andrés, Juan y Santiago, cautivados por los horizontes del mar y de las redes, jóvenes sufrientes de mareas, amores y judaísmos, de pronto se sienten sobrecogidos por una mirada habladora, la de Jesús, que deja heladas en sus labios las preguntas y las perplejidades. Y se van con Él, calladamente, como quien estrena una vida que se irá cuajando en asombros.

Seguro que alguien les preguntaría, sus padres, sus familias, sus otros amigos... ¿adónde vais?. Como el cordobés del arroyo responderían: ¿Quién lo sabe?... Lo único que puede saberse en una vocación tan nacida en raíz es que, acompañados de semejante luz, merece la pena la aventura de vivir con el Señor. Se quedaron para siempre aquellos nudos de las redes sin hacer, las velas de las barcas del Trueno sin subir, la luna y las noches sin cómplices para pescar, pero ellos fueron libres para seguir a quien nadie aún conocía ni tampoco ahora puede explicarse. Él sólo es la luz y la luz sólo puede decirse en resplandores.

16 enero, 2011

DOMINGO II del TIEMPO ORDINARIO. Juan 1, 29-34

gafas de María Zambrano

OJOS DE BIEN MIRAR

Toda su vida había estado Juan preparando sus ojos para que pudiesen soportar la luz que habían anunciado los profetas y que su corazón de familia llevaba como un viejo deseo. Por eso, cuando desde lejos ve venir a Jesús, rápidamente lo distingue y exclama: Éste es a quien yo os anuncié como el Mesías. Éste es la Luz y la Palabra... Y habló Dios sobre su cabeza de Hijo Predilecto. Y el Espíritu acomodó sus alas al aire como una paloma antes del reposo. Y mis ojos de mirar bien se ajustaron al amor que traía.

Juan el Bautista, desde su modo de hablar, insiste: Yo lo he visto y doy testimonio...

Del mismo modo que cada uno ama según su condición, que nos lo dejó dicho así santa Teresa, también cada uno ve según la luz que lleva y la esperanza que busca. Los que creen que los árboles sólo son hojas y ramas, no pueden darse cuenta, como Ricardo Molina, que además aspiran por su cuerpo el azul perfumado y la púrpura del día. Los que únicamente ven en el ser humano camisas y extravíos, no pueden reconocer que también en ellos anida la ternura y un interminable afán de cuidar su jardín para deleite del Esposo.

Aquellos que esperaban en la misma fila su bautizo, vieron sólo al hombre Jesús aguardando su turno. Juan, sin embargo, pudo descubrir en seguida toda la salvación que a ese mismo Jesús le estallaba en el pecho.

... ¡Cuántas grandezas se han perdido en el mundo por falta de ojos que supieran descubrirlas! ¡Cuántas personas han llegado a la vejez con toda su maravilla intacta porque nadie supo valorarla!. Ah, los ojos, nuestros ojos, ¿quién podrá enseñarlos a mirar bien por dentro?

06 enero, 2011

DOMINGO DEL BAUTISMO DEL SEÑOR. Isaías 42, 1-4ss ; Hechos 10, 34-38 ; Mateo 3, 3-17

El profeta Isaías. Rafaello

LA COSA o el crecimiento de lo insignificante

Ninguna palabra de la Sagrada Escritura es inocente. Todas llevan su picardía y su gotita de miel para el análisis y el aprovechamiento. Aunque en esta liturgia de hoy lo más destacable y significativo sea el Bautismo de Jesús y las consecuencias que apunta Isaías, la palabra que más me llama la atención es la que pronuncia San Pedro en el Libro de los Hechos: La COSA empezó en Galilea...

¿Qué COSA comenzó en Galilea? ¿Quién la inició? ¿Con qué intenciones? ¿Con qué resultados?

Era indispensable que la figura de Juan el Bautista, la de los apóstoles y, sobre todo, la del mismo Jesús quedaran fijadas en la valoración de aquellos judíos como una novedad aparentemente sencilla, sin alardes ni menosprecios de la forma con que Israel entendía sus relaciones con Dios. Pero también era indispensable que ideológicamente se fueran preparando para la expansión y el desarrollo de la COSA, que en sí misma traía una salvación callada.

Acunaba la COSA Jesucristo en su llanto de niño, en su manera de aparecer, en su acierto al elegir. En la sangre de la Cruz y en la fuerza de Dios para correr la piedra de la muerte y caminar resucitado. Su intención estaba claramente determinada por el profeta Isaías: enderezar lo torcido, aplicar la justicia, cambiar las prisiones por la libertad, olvidar de raíz las equivocaciones y pecados de los hombres... amar desmesuradamente ante la sorpresa de un mundo estructurado.

Los resultados de la COSA que empezó en Galilea no pueden contarse ni medirse en estadísticas humanas. Lo cierto es que la vida hubiera sido diferente sin Él. Sin su referencia se desbordarían las actitudes. Sin su paciencia y su tarea, estaríamos aún preguntándole al sol por qué de noche se apaga. Sin la COSA empezada desde su corazón, sufriríamos sin remedio sequía de la Verdad, quedándonos sin saber para siempre adonde nos llevan los caminos.

31 diciembre, 2010


Formosa (R.Argentina)
RECONOCER LO ESCONDIDO

Razonando poéticamente, escribe Martín Portales que Dios no es ni está, sino que se sucede a sí mismo. A sí mismo Dios sucedido en cada año, en cada maternidad cumplida, en las orillas continuas de la paz.

María Madre de Dios es lo primero en este primer día del 2011. Madre del misterio que no puede revelarse del todo porque su Todo no cabe en el universo. Cuando el ángel le propuso ser la Madre de Dios, ella sentiría que le faltaba corazón para contener la maravilla. Sin embargo, a fuerza de hacerse sitio en el pecho del amor, le cupo dentro la divinidad, reconociendo que le habían nacido unos ojos nuevos para descubrir lo que a simple vista era imposible. Madre de Dios y Madre de todos los pequeños misterios que abundan en la pobreza del hombre y que en Ella tienen su luz y su gobierno.

Madre también de la Paz que queda depositada en el ser humano tras la presencia de su Hijo. Dios no reina sino en el alma pacífica y desinteresada, clama fray Juan de la Cruz, sabiéndose el destinatario más lúcido... Mientras guerras y batallas, soterradas o visibles, se den en nosotros y en el mundo, la Paz de la Madre de Dios será sólo deseo, respetuosa y repetida intención.

...Y un año nuevo no es más que un modo de ponerle números al tiempo, ese loco indetenible que de vez en cuando saca su copa de champán para mojarnos la conciencia y recordarnos cuántas horas perdemos en buscar el tesoro donde no hay más que arena. Sigue ágil y viva la serpiente de nuestros pretendidos paraísos y sigue engañándonos con manzanas vistosas. Cada año una mordida y un nuevo desencanto... Que en la dificultad del 2011 encontremos el amor de Dios, dignidad y trabajo, y una lucha por aprender a querernos como buenos hermanos.

25 diciembre, 2010

FIESTA DE LA NAVIDAD

¡FELIZ NAVIDAD!

Cada año, la candela de la Navidad se lleva nuestros sueños escritos en el papel del tiempo. Cada año, ríos y relojes se dan cuerda a sí mismos para llegar a diciembre con agua limpia para la sed de todos y más horas con que agrandar el horizonte de la vida.

Pero sin el Niño, sin el Dios que nace, de lo quemado en la candela no brotará la esperanza de mejores sueños; los ríos y las almas se quedarán sin agua provechosa; y los relojes, nuestros relojes, echarán de menos la nueva maquinaria que fija la hora del amor en el corazón y las familias.

En nuestro Belén parroquial de San José, los ríos llevan a Dios el nombre y la necesidad de los más pobres; los fueguecillos de la fragua han de ofrecer a los solitarios la ternura infinita de lo pequeño; y el reloj que señala la estrella donde Jesús ha nacido se detendrá en el universo, como una flor de piedra, en el asombro luminoso de sabernos para siempre amados.

¡Feliz Navidad a todos!

18 diciembre, 2010

DOMINGO IV de ADVIENTO. Isaías 7,10-14 ; Mateo 1, 18-24

San José. Cat. de Palma

SEÑALES Y SUEÑOS

Contamos los pasos que faltan, como locos ardiendo en la impaciencia. Belén es el corazón del mundo y está a un paso. A un paso de todo también está la duda, la altura más alta y el abismo. Dios en su anchura vive a un paso.

Este cuarto domingo de adviento se lo dedica la Iglesia a las presencias ejemplares de María y de José, mientras ellos se miran intensamente tratando de adivinar la luz que hay detrás de sus ojos, el porvenir de su abrazada perplejidad. En el libro de Isaías, Acaz no quiere pedir una señal para no tentar a su Dios: le basta con notarse un fuego en el pecho y saber que sólo la zarza de la fe arde sin apagarse... Hay señales que no precisan más explicación, están ahí dejando en el alma un no sé qué que queda balbuciendo. Por otra parte, quien pide señales, está sin querer desconfiando. Los amores bien urdidos se bastan en su locura a sí mismos, por eso la Virgen contempla y vive su llenura de gracia con la misma naturalidad que sale un hijo a la vida.

San José, no es que haya pedido señales, sino que su justicia no puede cobijar tanto asombro en el misterioso embarazo de su esposa, y piensa refugiarse en su secreto y en su soledad abandonando a María antes de que la ternura le venza. Un ángel del Señor, sin embargo, aguarda a que se quede dormido y le convence en sueños de la integridad de su esposa, a la par que le pide otra manera de vivir con María, el más alto oficio de padre y el ejemplo a un Hijo que ha venido para derramar en el mundo todo el amor de su Padre... Y es que cuando los sueños son de Dios, se entiende todo y se abre, como boca de volcán, la inteligencia.

Dios se va explicando, cada día, en la vida.

11 diciembre, 2010

DOMINGO III de ADVIENTO. Isaías 35, 1-6ss ; Santiago 5, 7-10 ; Mateo 11, 2-11


EL GOZO DE SABER QUE VIENES


Nuestro poeta Muñoz Rojas, en su libro Rosa, se lamentaba delicadamente: Se me fue la vida intentando detener la hermosura. Así a nosotros, en cada año que pasa, en cada Navidad madrugadora, contamos con una grieta más en las manos, brotada por el afán de sujetar la Hermosura de Dios que se achica en Jesucristo que, aunque niño, desborda la cuna de los corazones. Creo que fue Rafael Guillén, mirando a su esposa, quien se dejó caer en un verso sublime: Dios cabe en el hueco de nuestras manos juntas. Si es la cuna el amor, no solamente en ella cabe, sino que también reposa.


Hoy tenemos la alegría de saber que viene para hermosear al hombre, para vestirnos de su luz y salvarnos, no con salvaciones de problemas concretos ni siquiera con el milagro de una fruta alcanzada, sino para salvarnos enteros, desde la entraña hasta la última raya del pensamiento, desde la intención de mirar hasta el abismo de ser.


Ah, Dios todo en el vientre del deseo, sostenido por los flujos inmaculados de María. Dios errante y quieto en la menudencia de un asombro. Dios acunado en las manos del mundo si el mundo fuera capaz de unir sus manos para sentir el peso de tanta maravilla. Paciencia, que ya llega. Paciencia, Dios a punto de nacer, que también nosotros llegaremos algún día al nacimiento pleno de encontrarte.

04 diciembre, 2010

DOMINGO II de ADVIENTO. Isaías 11,1-10 ; Mateo 3, 1-12

Anunciación. Pta. Sta. María de los Ángeles y de los Mártires. Roma


CONVERTIRSE ES CAMBIAR DE POSTURA

En su Vida Secreta, Dalí nos señala: Todo me modifica, nada me cambia... Es bueno que los amigos modifiquen nuestro carácter, que las circunstancias modifiquen las calles por donde pasamos, las comidas que comemos. Que sean modificadas nuestras indecisiones o nuestras frivolidades. Es una pena, sin embargo, que cambiemos la identidad por un plato de lentejas, que nos engañen hasta que nos quitan el oro dejándonos el cobre. Es una pena que alguien pueda caer en la tentación de dejar el Camino y tomar la vereda. Dios es el único que nos hace felices. Lo sabemos de sobra. Porque la vida cansa, o no, dependen de con quien se vaya.

En su tiempo leí que Carter había sufrido una devastadora depresión cuando fue derrotado en las elecciones a presidente de los EE.UU. En su familia, lo intentaron todo. Estaba convencido que la vida era una oposición a la cátedra de mando, que sólo se es uno mismo cuando se gobierna, cuando se decido en los más altos niveles...Derrotado, su hermana monja le hizo ver que cómo podía pretender el gobierno de tan alta nación si no había sabido gobernar su voluntad en los niveles más sencillos.

Poco a poco, Carter preparó su corazón para la paz. -¿Cómo ha sido el cambio?, le preguntó de nuevo su hermana religiosa, ¿de qué forma y cuándo lo has notado?. Y así supo contestarse el expresidente confundido:

-En que yo antes, cuando me encontraba con alguien, lo primero que pensaba era en qué medida esa persona me podía beneficiar; ahora, con todos los que me cruzo sólo pienso en cómo podría yo ayudarles...

Convertirse es darse a luz desde otro vientre.